Disfruta de la libertad que te ofrece un coche en tu tiempo de ocio

Cada vez somos más los que cuando cogemos nuestro coche, nos sentimos libres. Un vehículo nos da la posibilidad de salir de la rutina, desconectar e ir a conocer mundo, mientras lo hacemos con nuestros seres más queridos, ya sean nuestra familia, amigos, pareja, solos o, incluso, con nuestra mascota. La realidad es que muchos pensarán que un coche es tan solo una herramienta más de trabajo o un elemento de movilidad, sin embargo, puede llegar a ser nuestro confidente, nuestra vía de escape o la mejor opción que tengamos para desestresarnos. Por ello, en las siguientes líneas os queremos dar a conocer algunas de las rutas más bonitas que existen en el mundo para realizar en coche y que nos funcionarán, no solo para conocer nuevos parajes idílicos, sino que también para encontrarnos a nosotros mismos y gozar de nuestro tiempo de ocio que, en estos tiempos que corren, estamos tan faltos de él. Así que coged las llaves de vuestro coche, poneros el cinturón y prepararos porque arrancamos el viaje en una de las rutas más icónicas del mundo, la Ruta 66.

Para recorrer la histórica Ruta 66 necesitamos un coche realmente americano y es que poder disfrutar de los paisajes que nos ofrece esta carretera será mucho más épico y emocionante si lo hacemos con uno de sus coches más icónicos. Por suerte, Car Rent Milladoiro nos lo pone fácil alquilándonos el mítico Ford Mustang de 1968, una verdadera joya con la que nos sentiremos como en casa. Este itinerario, que originalmente comenzaba en Chicago (Illinois) y atravesaba Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California, acababa en Los Ángeles, tras recorrer un total de 2.448 millas, o lo que es lo mismo, 3.939 Kilómetros.Su inauguración data del 11 de noviembre de 1926, aunque tardó un año en señalizarse y se convirtió rápidamente en una ruta muy concurrida al ser el principal itinerario de los emigrantes que iban al oeste, sobre todo, durante las tormentas de polvo de los años 30. Además, fue la encargada de sostener la economía de las zonas por las que discurría, consiguiendo que la gente prosperase de forma rápida, aunque, como todo en esta vida, años más tarde, el avance de las comunicaciones la relegó a un segundo plano. Sin embargo, hoy en día, esa misma gente sigue luchando por mantenerla viva para el disfrute de los que queremos recorrerla.

Más cerca de nuestras casas también tenemos carreteras que se prestan para que podamos disfrutarlas en nuestro tiempo de ocio con nuestro coche. Es el caso de la carretera de la Costa da Morte, en Galicia. Un itinerario que podemos comenzar en Noia, a escasos 30 kilómetros de la capital autonómica, Santiago de Compostela. Desde ahí y siguiendo la abrupta costa gallega, la carretera nos llevará por parajes idílicos hasta el fin del mundo, el faro de Finisterre. Por el camino, entre otros enclaves, podremos disfrutar de la belleza del monte Pindo, del mirador del Ézaro, que es el único río de Europa que desemboca directamente al océano a través de una cascada, el hórreo de Carnota… Todos estos puntos de interés y otros muchos que se nos quedan en el tintero harán de nuestro viaje, una experiencia única e inolvidable. Algo que solo podemos disfrutar gracias a la compañía de nuestro coche, un fiel compañero de viaje que nos lleva a cumplir nuestros sueños cuando, por fin, sabemos disfrutar del placer de conducir.

La Costa Azul, la ruta de los coches de lujo

Además del Ford Mustang del que os hablamos al comienzo, la realidad es que existen rutas que son muy propicias para llevarlas a cabo con coches de ensueño. No solo el Mustang o su versión más radical, el Shelby, sino que otros conceptos más exclusivos como son un Ferrari, un Porsche o un Bentley, entre otros. Todos estos coches, más prohibitivos son los que aparecen en nuestros sueños mientras recorremos las calles del Principado de Mónaco o la costa de Niza. Una zona que parece que ha sido creada a propósito para estos vehículos y que, sin duda, nos hará ver la Costa Azul de un modo mucho mejor, con una gran sonrisa de oreja a oreja, mientras disfrutamos de las aguas cristalinas y de la exclusividad de la zona.