De cómo administrar mejor el tiempo

Como sabéis, en este blog me dedico a buscar y ofrecer alternativas y posibilidades para que nuestro tiempo no se convierta en un problema. Hace un tiempo contactó conmigo un hombre que me solicitaba la información necesaria para contratar un buen servicio de administración de fincas en Madrid. Reconozco que aquel día me pilló un poco fuera de juego, pero a base de mover algunas ideas preconcebidas sobre el sector y contactar a un par de personas que sí sabía que andaban mucho más puestas que yo en lo que se llevaba en este ámbito, logramos alcanzar una solución que, según comentó tiempo después, cuando habíamos estrechado lazos tras nuestro primer encuentro, fue totalmente satisfactoria. De hecho, aún seguía con la misma empresa que le había ofrecido tras preguntar a mis conocidos. No dejaba de repetirme una y otra vez la cantidad de tiempo que le había ahorrado la nueva condición, en la que no tenía que administrar, gestionar, ni tener conocimiento de condiciones económicas o jurídicas, ya que todo recaía en la gestoría encargada de ello.

Nuevamente, el tiempo ganado se convertía en el mejor de los ahorros. En este mundo loco, en una sociedad que no para nunca, que nunca duerme por completo, el tiempo se convierte en un valor primordial para las personas. De la misma forma que Momo, el maravilloso y entrañable personaje creado por el escritor Michael Ende, los habitantes del mundo actual somos un poco enemigos del tiempo y vivimos asolados por la infructuosa dictadura de Los Hombres de Gris, que casi nos obligan a ahorrar todo el tiempo posible para un uso posterior que, dadas las características de nuestros trabajos y nuestras condiciones de vida, muy probablemente no llegará nunca.

Sin embargo, esta condición en la que los bancos de tiempo ficticios de la novela Momo se pueden metaforizar en la vida real, todavía quedan posibilidades de ahorrar tiempo de forma fructífera. En este caso, buena parte de las posibilidades de ahorro de tiempo residen en la capacidad de las personas de saber delegar en buenas manos las tareas que se pueden descargar del elevado peso que carga nuestra espalda en la sociedad contemporánea. Muchas son las tareas delegables en manos ajenas, aunque lo cierto es que para hacerlo hay que tener mucho cuidado de en qué manos las dejamos.

Por eso, mi ahora amigo, antaño usuario en busca de respuestas, siempre recalca que la empresa que le proporcioné resultó ser uno de los mejores administradores de fincas de Madrid. De hecho, se puede decir que incluso se ha convertido en una fuente de publicidad no programada por la empresa, ya que como símbolo de la gratitud y admiración que siente por su trabajo, y por todo el tiempo que le proporcionó su labor de administración y gestión, no duda en recomendar sus servicios a personas, comunidades o empresas que andan buscando algo parecido por la zona de Madrid o por su ciudad, Alcalá de Henares.

En efecto, la administración de fincas, terrenos y/o comunidades de vecinos se puede llegar a convertir en un agujero por el que todo el tiempo libre se llegue a escapar. Generalmente, el desconocimiento sobre estos temas en la población que no se dedica a ellos es escaso. Es difícil que una persona que no se haya formado al respecto conozca los entresijos necesarios para efectuar una correcta administración de fincas, asesoría, gestión inmobiliaria o contratación de los seguros adecuados con sus mejores pólizas y coberturas. Para que se lleve a cabo una correcta administración de todo ello no sirve solo con voluntad de trabajo, hacen falta conocimientos y aptitudes específicas y que solo se adquieren con el trabajo duro desde la base adquirida.

La recomendación desde este blog de timesavers es, sin duda, que se acudan a manos profesionales si por delante tenemos el reto de conseguir administradores de fincas en Madrid que nos permitan disfrutar de ese bien tan valioso que es el tiempo en la sociedad en la que vivimos. Ya lo dijo Momo, en una de las líneas más recordadas de la ya citada novela de Michael Ende que lleva su nombre: “El tiempo es vida, y la vida reside en el corazón”.

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