Cuando yo no entiendo, que otros lo traduzcan por mí

¿Os podéis imaginar qué cara se te queda cuando tienes que responder a un documento escrito en alemán? Eso es lo que nos podría ocurrir a cualquiera de nosotros si recibimos un documento oficial escrito en ese o en cualquier otro idioma que no entendamos. Si no has estudiado alemán, ni has residido en Alemania, se supone que no tendrás ni idea de lo que se dice en el escrito, aunque sí tengas una vaga idea de por dónde puede ir el tema, como me ocurría a mí. Así que para no darle más vueltas, pensé que la forma más rápida, cómoda y segura de resolver el tema era acudir a un traductor jurado oficial nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Estas personas son especialistas cada uno en su lengua en traducir documentos oficiales de un idioma a otro, acompañando en cada una de sus páginas su firma, sello y la certificación de que la inscripción original corresponde exactamente con lo traducido. Y así lo hice, tomé el documento que me había llegado de la Administración Alemana y me puse en contacto con los profesionales de Traductor Jurado Jti, para que me tradujesen al castellano el escrito recibido.

El tema era que mis padres, como muchos emigrantes, cuando eran jóvenes se fueron a trabajar a una empresa de fabricación de vehículos a Alemania. Allí residieron durante muchos años hasta su edad de jubilación, si bien a partir de esta residen en España, pero su pensión la paga el Gobierno alemán y ellos la perciben aquí mensualmente a través de una entidad bancaria.

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El domcumento

En el escrito recibido, una vez traducido, nos informaron de que se le solicitaba que les hiciesen llegar a la administración pagadora varios justificantes referentes a la pensión percibida. Primero, una fe de vida, a fin de acreditar, como su propio nombre indica, que en la fecha actual continúan viviendo, y que por tanto no han fallecido. Asimismo se les solicitaba que les enviasen un certificado de su lugar de residencia, para comprobar también que continuaban residiendo en el mismo lugar que a la administración alemana les constaba en su expediente, a fin de demostrar que no se habían trasladado de domicilio. A continuación les preguntaban si el estado civil de ambos continuaba siendo el de casados, pues podría ocurrir que se hubiesen divorciado, separado, o que alguno de ellos hubiese quedado viudo, ya que en estos casos las condiciones de la pensión y sus importes se modificarían.  La siguiente pregunta versaba sobre si deseaban continuar con la cobertura ofrecida por la administración española en cuanto a su seguro por enfermedad o si deseaban cambiar para la cobertura ofrecida por la  administración alemana, cosa que a mis padres no les interesa, pues, como dije anteriormente, residen en España. Y por último, se les preguntaba si deseaban continuar tributando por sus ingresos económicos ante la agencia tributaria de la administración española, o por el contrario, como era la administración alemana la que pagaba la pensión de jubilación, deseaban tributar por ella en el país de origen.

Ahora por lo menos ya sabíamos a lo que teníamos que responder, ya que yo me crie en España con unos tíos y ellos allí aprendieron poco alemán, porque se relacionaban mucho con otros españoles emigrados como ellos, de forma que ninguno de los tres sabíamos traducir el documento. Fuimos a los organismos competentes para que nos diesen los documentos que nos pedían, como la fe de vida y el certificado de residencia, y el traductor jurado nos los tradujo exactamente al alemán, por lo que ya se los adjuntamos al escrito que él nos redactó contestando al recibido. Y asunto resuelto.

Como veis, este servicio es rápido, cómodo, seguro y realizado por profesionales.  Y además, especialmente para los emigrantes retornados, es muy práctico y ayuda a que sepan con claridad lo que les comunica la administración, y así no tengan problemas con el fisco, como sucede con millares de pensionistas a los que se les reclaman ahora los impuestos de las pensiones percibidas del país en el que estuvieron trabajando.