Casa rural para recordar viejos tiempos

Cuando llegas a los 35 años estás en tierra de nadie. Ya no sabes si eres un joven o ya un adulto. No sabes si salir por la noche a darlo todo o salir a tomar el vermut torero. No sabes si teñirte el pelo o dejar que las canas hagan su trabajo. Por eso, hace tiempo decidimos juntarnos un grupo de amigos del instituto, todos de la misma edad, para recordar viejos tiempos. La verdad es que mereció la pena.

Ahora gracias a las nuevas tecnologías, que nos han cambiado la vida, es fácil ponerse en contacto con antiguos amigos. Fui el encargado de ponerlo en marcha. Primero con el Facebook, luego con el whatsapp. Y así a lo tonto de los 34 alumnos que éramos en Primero de BUP, nos logramos  juntar 20. Los que faltaban fue por falta de información sobre ellos, o en otros casos, porque ya no vivían en la ciudad y también hubo una que estaba embarazada de ocho meses y no pudo venir. Como no sabíamos qué hacer, uno de los amigos propuso lo de irnos a una casa rural y la verdad es que fue un acierto.

Alquilamos la casa rural en Albacete, Cortijo El Sapillo, situado en Nerpio con 300 hectáreas, la posibilidad de realizar actividades como el senderismo, la pesca o la espeología. El Cortijo está formado por una casa rural de dos plantas con una torre y con capacidad para más de 20 personas. Tiene 5 dormitorios con dos camas individuales cada uno, salón con 2 sofás cama dobles. Cocina amplia totalmente equipada, coqueta cocina tradicional con chimenea, amplio salón-comedor con chimenea, 3 baños amplios con ducha. Porche con mesa de mármol y barbacoa de obra. Como puedes comprobar, había sitio para todo.

Fue increíble recordar aquellos viejos tiempos. Incluso hubo tiempo para hablar de amores, de los juegos que hacíamos en el recreo, de las tardes de los viernes jugando al fútbol en el patio del colegio, de las excursiones de fin de curso, de nuestras primeras salidas de fiesta. La verdad es que era otra época. Sin móviles, sin redes sociales. De esos días en los que para quedar era tan fácil como decir siete días antes, a tal hora en tal sitio. Y nadie fallaba.

Juegos y diversión

No faltó la típica barbacoa y las conversaciones sobre los profesores. Esos que antes te echaban de clase por contar un chiste y que ahora sienten un estrés y una presión tremenda con las nuevas generaciones. Así fueron pasando los dos días. Entre comida y más de un gin tonic, la bebida de moda, y que comentamos que en nuestra época, solo era de personas mayores.

Bueno también hubo tiempo para alguna que otra actividad y para jugar al fútbol. Fue muy emocionante recordar aquellas pachangas. Tengo que agradecer que me sirvió para encontrar un poco el sitio que había perdido. Me di cuenta de que con 35 años la vida ya se mira de otra forma, y que valoras los pequeños detalles.

Ahora mantenemos el grupo de whatsapp y hemos decidido que dentro de seis meses volveremos a hacer otra, pero en esta ocasión ya con la playa como protagonista. Si puedes recordar los viejos tiempos con los amigos, hazlo.

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