Siempre estamos a tiempo para aprender

En el nuevo siglo parece que el saber no solo no ocupa lugar, podríamos decir que incluso está de moda en sectores como en los adultos o en la tercera edad. ¿Formarse ya de adulto? Muchas instituciones han estado implicadas durante años, quizás la más famosa a nivel nacional sea la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), que ha servido de plataforma para que muchas personas que no pudieron estudiar o que simplemente querían contar con otra carrera o ampliar su formación pudieran hacerlo.

Nunca es tarde

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Hay más allá de la UNED, todas las comunidades autónomas y municipios han ido incorporando estudios de mayor o menor duración para que los adultos puedan seguir estudiando si desean hacerlo.

En mi familia tenemos un caso de formación para adultos, mi padre se prejubiló en su trabajo y con 56 años dejó de trabajar. Hoy en día con esta edad una persona está con plenas condiciones como para seguir trabajando, estudiando o la actividad que quiera realizar. Mi padre aguantó de vida de jubilado pocos meses, tenía claro que quería estudiar y yo que estoy terminando mi Grado de estudios ingleses y paso más tiempo en la biblioteca que en casa, busqué algún libro interesante que pudiera motivarle.

Vi un libro que me sorprendió, se llamaba “El arte de envejecer con humor” de ediciones aljibe, ojeándolo vi que desde una perspectiva humorística hablaba de lo importante que es para que las personas mayores tengan un envejecimiento saludable y activo. Se hablaba de la vida actual y de cómo se puede aprovechar la vida también en esta época otoñal de la vida. Mi padre no es tan mayor, pero me decidí a tomarlo de la biblioteca.

El libro le pareció ameno a mi padre y me dijo que le sirvió para confirmar algunas cosas que pensaba, aunque él tenía claro que no quería quedarse en casa sin hacer nada o mirando las obras como un jubilado.

Supongo que envejecer no es sencillo y jubilarse para algunos termina siendo más que una liberación una tortura, no por echar de menos trabajar (aunque a algunos les pasa). Es complicado saber cómo emplear nuestro tiempo libre.

En el caso particular de mi padre lo tenía claro, como decía antes él quería estudiar y la anteriormente mencionada UNED fue la elegida, quería sacarse la carrera de derecho, unos estudios que siempre le hizo ilusión hacer y que por motivos laborales no vio posible hacer.

Cuando ves esa ilusión y unas ganas que más quisieran muchos estudiantes no puedes hacer otra cosa que animarle, quizás estudiar a esa edad no sea tan útil a nivel laboral, pero es cierto que saber de derecho nunca está de más y conocer tus derechos/obligaciones te da más capacidad para saber moverse en esta vida. A veces lo más práctico no es lo que más satisfacción da.

Ahora que lleva ya unos meses metido en “harina” le he visto ir a sus clases presenciales más ilusionado que yo el primer día en el cole cuando estrenaba estuche y rotuladores. De momento ha aprobado los 3 exámenes de asignaturas a las que se presentó, así que parece que le ha tomado bien el pulso a una universidad dura y que, como derecho se hace bastante complicada de no tener las cosas claras.

Como el libro le vino bien a mi padre, decidí comprármelo, pero para que lo leyera mi abuelo materno que, aunque siempre fue muy activo, podríamos decir que encaja en el modelo de jubilado que no sabe muy bien qué hacer con tanto tiempo libre.

Estas colecciones de libros de educación para personas adultas son bastantes útiles para que podamos ver que bien jubilados o en la tercera edad, podemos aprovechar ese tiempo para lograr nuevas metas.

Si tenéis a vuestro padre, suegro o abuelos ante esta situación os aconsejo este tipo de libros y sobre todo que les animéis a aprovechar esta oportunidad que da la vida para poder estudiar o realizar labores que antes, con el trasiego que la vida laboral supone, eran complicadas de llevar a cabo.

Así que ya sabes, a motivar a los que queréis, la vida está llena de sorpresas y siempre hay cosas interesantes que aprender.