Ser cuidadoso con el medio ambiente es posible

Las cuatro compañías que declararon las ventas más altas de productos de plástico de un solo uso en 2018 fueron Coca Cola, PepsiCo, Nestlé y Danone. Curiosamente también fueron las cuatro marcas principales identificadas como las mayores contaminantes en un reciente informe global de auditoría de marcas llevado a cabo por Break Free From Plastic como resultado de 239 limpiezas en 42 países. Entre ellos, España, donde los plásticos encontrados pertenecían a un grupo reducido de marcas, encabezado por Coca-Cola (51% del total auditado), PepsiCo (21% del total auditado) y Danone (11% del total auditado).

La mayoría de las empresas de productos de consumo rápido, una de las industrias más grandes del mundo, crecen entre 1 y 6% cada año. Según las previsiones actuales, su empleo de plástico de un solo uso aumentará en paralelo a su crecimiento. Este informe muestra la necesidad de regulaciones que obliguen a las empresas a evitar los productos de un solo uso y dejen de depender de los ineficientes sistemas de reciclaje. De hecho, se estima que, a nivel global, sólo se han reciclado el 9% del total de los plásticos. En España, por ejemplo, se calcula que, solamente en bebidas, cada día se ponen a la venta 50 millones de envases y, de ellos, se recuperan sólo 20 millones, pasando el resto, directamente, a contaminar el entorno, ya sea porque acaban en vertederos o en el medio ambiente.

250 bolsas por persona

La bolsa de plástico es el producto estrella de nuestra cultura de usar y tirar, que malgasta grandes cantidades de materiales y energía para fabricar productos efímeros de un solo uso, muchas veces superfluos. Las bolsas de plástico se pueden reemplazar por recipientes o sistemas duraderos y ecológicos (bolsas de tela, de plástico resistente, de papel, carros de compra…). En España utilizamos unas 250 bolsas por habitante y año. Tanto su fabricación y distribución como su tratamiento posterior provocan importantes problemas ambientales. Por todo ello consideramos que es necesaria su desaparición.

  •     Se fabrican a partir del petróleo, un recurso no renovable, costoso, cada vez más escaso y responsable de la emisión de gases de efecto invernadero, es decir, del cambio climático.
  •     Su reciclaje no es rentable: cuesta 100 veces más reciclarlas que producirlas nuevas.
  •     La mayoría acaba en el mar o quemada en las incineradoras y en los hornos de cemento. Se han encontrado bolsas flotando al norte del Circulo Ártico y en lugares remotos del Atlántico Sur.
  •     Contaminan durante su fabricación y su incineración (dioxinas, cianuro…).
  •     Algunas están impresas con tintas tóxicas.
  •     Tardan entre 150 y 1000 años en descomponerse.
  • Qué puedo hacer para reducir el uso de bolsas de plástico
  • Puede que conociendo este grave problema, ahora te preguntes qué puedes hacer tú al respecto. Pues la verdad es que hay muchas cosas por hacer. Estas son solo algunas ideas:
  •     Usa bolsas de tela, cestos de mimbre y materiales similares para sustituir las bolsas de la compra y para almacenar cosas en casa.
  •     Si compras pocas cosas evita usar bolsas, a no ser que llevas tu propia bolsa de la compra.
  •     Reutiliza las bolsas con ideas originales para tu hogar, por ejemplo crea cestas.
  •     Recicla las bolsas correctamente en el contenedor de plástico, el de color amarillo.
  •     Si ves bolsas de plástico por el suelo o en el agua, recógelas y tíralas al contenedor correcto.
  •     Ayuda a concienciar a los demás de este problema y de cómo ayudar a rectificarlo, sobre todo a los más pequeños.

Hay empresas como Bio Plásticos Alhambra que están muy concienciados con el medio ambiente. Por ejemplo usan bolsas de plástico fabricadas con materia prima biodegradable compostable. Estas bolsas biodegradables están certificadas por Vincotte. También son reutilizables, que son aquellas bolsas de plástico diseñadas para ser usadas más de una vez. La norma que las regula es la UNE 53942.

Así pues, ya has comprobado cómo hay muchas formas de ser cuidadoso con el medio ambiente. Sobre todo con el tema plástico que es muy delicado. Hay que pensar en la regla de las tres R, que te ayudan a tirar menos basura, ahorrar dinero y ser un consumidor más responsable, así reduciendo tu huella de carbono. Y lo mejor de todo es que es muy fácil de seguir, ya que sólo tiene tres pasos: reducir, reutilizar y reciclar.