La férula de descarga es lo más utilizado para tratar el bruxismo.

Férula oclusal

Millones de personas en todo el mundo sufren bruxismo. Algunas de ellas ni siquiera son conscientes de que lo padecen. De todas las soluciones empleadas para tratar esta enfermedad, la férula de descarga es el tratamiento más utilizado. Te hablamos de ella y de otras alternativas.

El bruxismo es el rechinar y apretamiento involuntario de los dientes. Se puede dar durante el día, en momentos de estrés y de nerviosismo, bruxismo diurno; o durante la noche, mientras dormimos, bruxismo nocturno.

El bruxismo nocturno es el más complicado de detectar. El paciente no suele ser consciente de que lo sufre. Situaciones como despertarse con jaquecas frecuentes, cansancio al levantarse, dolor en la mandíbula o en los oídos pueden tener su origen en el bruxismo nocturno. Es importante, en estos casos, acudir a un dentista para descartar el bruxismo o, en el caso de que se detecte, tomar medidas para paliarlo. El bruxismo crea un patrón de desgaste en los dientes que los odontólogos perciben a simple vista.

Esta enfermedad puede ser temporal. Igual que aparece, puede desaparecer. Pero también se dan muchos casos en los que el bruxismo se hace crónico. Hoy por hoy, no hay una solución definitiva para eliminar el bruxismo. Lo que sí existen, son medios para paliar sus síntomas, y proteger los dientes y los órganos de la cabeza del daño que provoca este acto involuntario.

Para tratar el bruxismo es conveniente adoptar estrategias integrales y multidisciplinares. Localizar las causas del bruxismo y abordarlas. Practicar técnicas de relajación. Pero, sobre todo, proteger los dientes y evitar la fricción entre ellos. De todas estas medidas, el uso de la férula de descarga ha demostrado ser la más efectiva, pero no es la única. Te hablamos de algunas de ellas.

El bruxismo es un trastorno nervioso. 

El bruxismo es un trastorno multifactorial. Aunque en la actualidad se trata por medio de la odontología, la Fundación Dialnet resalta que está relacionado con variables psicológicas, como el estrés, la ansiedad o los trastornos del sueño.

El bruxismo es una patología que consiste en el hábito inconsciente de apretar o rechinar los dientes sin una finalidad concreta, manifestándose habitualmente en periodos breves, pero repetitivos a lo largo del día o de la noche.

Esta afección se origina y evoluciona en función del estado emocional y la respuesta del organismo ante el estrés o los factores locales de la boca. Los expertos clasifican la evolución de esta enfermedad en tres etapas o grados.

En su primer grado o hábito incipiente, surge de forma ocasional debido a ligeras malas oclusiones, sin presencia de ansiedad relevante, y tiende a remitir espontáneamente. En el grado dos o hábito establecido, la presión o el frotamiento actúan como una respuesta fisiológica involuntaria ante episodios de estrés o ansiedad, similar a la sudoración o el aumento del ritmo cardíaco. Por último, el grado tres representa un hábito consolidado y difícil de reprimir, vinculado a estados de estrés agudo donde el paciente realiza el movimiento de forma compulsiva.

En cuanto a su tipología, el bruxismo puede presentarse como céntrico, caracterizado por el apretamiento continuo que daña principalmente el cuello de los premolares y suele desencadenar cefaleas. Por otro lado, el bruxismo excéntrico consiste en el frotamiento o rechinado activo de los dientes, produciendo un deslizamiento repetitivo de la mandíbula que erosiona gravemente los bordes de los incisivos.

Los efectos de esta tensión muscular continuada impactan profundamente en la salud bucodental y sistémica del individuo. En la dentadura, genera un desgaste irreversible del esmalte, pérdidas de fragmentos y fisuras en las piezas dentales por la excesiva fuerza ejercida. A nivel muscular y articular, provoca una sobrecarga directa sobre la articulación temporomandibular (ATM), manifestándose con chasquidos al abrir o cerrar la boca, rigidez mandibular al levantarse o masticar e intensa sensibilidad dental. Este estado de tensión suele irradiar dolor hacia las sienes, el rostro, el cuello y los hombros. Ante la presencia de cualquiera de estas manifestaciones, la valoración por parte de un profesional resulta fundamental para frenar el deterioro articular y proteger las estructuras dentarias a tiempo.

Es importante señalar que cuanto antes empecemos a tratar el bruxismo, menos daño nos va a provocar.

El bruxismo nocturno.

Un tratamiento específico requiere el bruxismo nocturno. Que se produce por la noche, mientras dormimos.

El bruxismo nocturno se manifiesta, predominantemente, durante las fases 2 y 3 del sueño no REM. En un ciclo de descanso estándar de ocho horas, los episodios de bruxismo se concentran en periodos acumulativos que oscilan entre los 17 y los 38 minutos por noche.

Al tratarse de una acción completamente inconsciente, la persona afectada rara vez percibe el problema de forma directa. Generalmente, la señal de alarma aparece cuando los compañeros de habitación detectan el característico e intenso sonido de los dientes al castañear o cuando el odontólogo advierte en la consulta un desgaste anómalo e irregular en la estructura dental y en los tejidos gingivales. En sus formas crónicas, la manifestación de este trastorno suele situarse entre los 17 y los 20 años de edad, mostrando una tendencia a remitir de forma paulatina a partir de los 40 años, aunque también puede presentarse de manera espontánea en cualquier etapa de la vida y desaparecer sin intervención.

Es un trastorno complejo. Hay personas en las que el bruxismo nocturno desaparece a los pocos meses y otras en las que esta patología está apareciendo y desapareciendo durante toda su vida. En periodos intermitentes, difíciles de predecir.

Aunque no se conocen las causas exactas de esta patología, la revista Movida Sana enumera algunas circunstancias que contribuyen a su desarrollo. Destaca la interrelación que mantiene con otros trastornos del sueño, creando un ciclo de retroalimentación en el que el bruxismo interrumpe el descanso y provoca despertares nocturnos continuos. Alteraciones respiratorias como la apnea del sueño desencadenan episodios de bruxismo durante las pausas respiratorias. A nivel estructural, la alineación inadecuada de la dentadura o maloclusión impide que las arcadas encajen correctamente, generando una fricción constante en la búsqueda involuntaria de una posición adecuada de reposo.

Para mitigar el impacto de esta afección, la adopción de hábitos de higiene del sueño resulta clave. Practicar actividad física a lo largo del día ayuda a liberar la tensión acumulada, permitiendo que el cuerpo llegue exhausto a la noche y reduciendo la agresividad de los espasmos musculares. De igual manera, ingerir cenas ligeras y distanciar la ingesta de alimentos de la hora de acostarse favorece un estado de relajación corporal que atenúa la intensidad de estas respuestas mecánicas involuntarias.

Evitar dormir con dispositivos electrónicos encendidos creará un ambiente propicio para que el descanso nocturno sea más profundo. Y, por tanto, prevendremos la aparición e intensidad de los episodios de bruxismo.

La férula de descarga.

Para tratar el bruxismo nocturno se suele utilizar la férula de descarga o férula oclusal. Consiste en un protector plástico, fabricado a medida de los dientes del paciente, y que tiene un grosor de unos 3 mm que evita que los movimientos involuntarios del bruxismo afecten a la salud de los dientes y de los otros órganos de la cabeza. El paciente se coloca la férula cada noche al ir a dormir y se la retira a la mañana siguiente al despertar.

Los odontólogos de HQ Tenerife, una red de clínicas dentales, repartidas por la isla tinerfeña y que aplican este tratamiento con notable éxito, indican que el diseño de estas férulas se realiza de manera digital. Utilizando medios como el escáner dental, lo que permite fabricar férulas más cómodas y más efectivas.

El proceso se inicia con la evaluación diagnóstica del odontólogo, quien determina las zonas con mayor necesidad de protección. Posteriormente, se realiza un escáner de la dentadura, que sirve de modelo digital y de base para programar el tratamiento. Una vez se ha recibido la férula en la clínica, el especialista realiza los ajustes finales para asegurar un encaje perfecto que no presione las encías ni las piezas dentales del paciente.

Durante el tratamiento, el paciente debe colocarse la funda siguiendo las indicaciones médicas, llevándola habitualmente durante las horas de sueño o en momentos específicos del día. Aunque la férula no elimina el origen del bruxismo, su función es absorber el impacto de la mordida y frenar de forma directa el desgaste progresivo de la dentadura.

Sus efectos sobre la salud garantizan una mejora sustancial en la calidad de vida del paciente. Ofrece un alivio inmediato de los síntomas asociados al bruxismo, reduciendo el dolor facial, cervical y maxilar, al tiempo que mitiga los trastornos en la articulación temporomandibular (ATM) y relaja la musculatura de la boca. La duración del tratamiento se prolonga durante todo el tiempo que persista el cuadro clínico de bruxismo, manteniéndose como la principal medida protectora para restituir la salud dental. En casos de mayor gravedad, el uso de la férula se complementa con la rehabilitación de las piezas dentales dañadas y la pauta de analgésicos o antiinflamatorios.

Otros tratamientos.

En una entrevista concedida al periódico La Voz de Galicia, la ortodontista Dra. Iria Figueiras reconoce que el uso de férulas de descarga no es la única solución, y a veces no es la más adecuada, para tratar todos los casos de bruxismo. La especialista destaca que es clave efectuar un estudio individualizado de cada caso. Puesto que, por ejemplo, en un bruxismo donde existe un factor de mala oclusión dentaria, recurrir a la férula de descarga no resuelve el problema, es como poner una tirita. En este caso es necesario recurrir a un tratamiento de ortodoncia, que resuelva la base del trastorno.

Del mismo modo, otros especialistas, como la Dra. Silvia Gonzales, hablan en la revista Los Tiempos de la necesidad de adoptar una visión holística para tratar el bruxismo. Respetando una rutina saludable de sueño y empleando técnicas de relajación.

El abordaje integral del bruxismo requiere una estrategia multidisciplinar orientada a tratar las causas de origen psicosomático y rehabilitar las zonas de la boca afectadas. Dado que el estrés y la ansiedad constituyen los principales desencadenantes, resulta fundamental combinar la terapia psicológica con disciplinas como el mindfulness, la meditación y el yoga, las cuales ayudan a gestionar el sistema nervioso y a reducir la tensión muscular y emocional.

En el plano físico, la fisioterapia desempeña un papel crucial mediante masajes terapéuticos sobre la musculatura facial y cervical, aliviando contracturas y corrigiendo la postura corporal. A esta labor se suma la práctica del yoga facial, una técnica altamente efectiva para estirar, tonificar y flexibilizar los músculos maxilofaciales, enseñando al paciente a relajar la mandíbula de forma consciente antes de irse a dormir.

De igual manera, es imprescindible adoptar hábitos de vida saludables que combatan el sedentarismo y faciliten la liberación de adrenalina a través del ejercicio físico moderado. Durante las fases de mayor sensibilidad o inflamación, se aconseja mantener una dieta blanda para evitar la sobrecarga al masticar. Como muchas personas sufren esta condición de forma inconsciente, acudir a especialistas de la salud permite coordinar un plan preventivo adaptado para erradicar el problema y prevenir secuelas a largo plazo.

Ante la mínima señal, acude a tu dentista.

Aunque ya hemos visto lo complejo que es el bruxismo, y cómo se trata de un trastorno nervioso, con un importante componente psíquico o psicosomático, hoy por hoy, el reconocimiento por parte del dentista es la mejor manera de detectar el bruxismo.

Una vez investigado el caso, el dentista propondrá el tratamiento más adecuado para proteger la dentadura mientras persista la patología. La férula de descarga o un tratamiento de ortodoncia. Y además, si es un profesional abierto y sensible a la problemática, podrá recomendarnos psicólogos u otros profesionales del ámbito sanitario, o algunas técnicas complementarias, que nos ayuden a superar la situación.

En todo caso, acudir al dentista ante la primera señal de un posible bruxismo: dolores mandibulares, cefaleas matutinas, dolor al masticar; es clave para evitar que el problema vaya a mayores.

El bruxismo no es un trastorno sin importancia. Debemos prestarle la atención que se merece, para que no nos cause daños que comprometan nuestra calidad de vida.

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