Cómo limpiar tu nueva casa antes de la mudanza

Sabemos que una mudanza es una tarea que conlleva mucho esfuerzo y trabajo duro. Esto implica deshacernos de las cosas que ya no usamos, desmontar y montar muebles, guardar todo en cajas y volverlo a sacar y ordenar, y pare de contar.

Además, al llegar a una casa nueva deberemos hacer una primera limpieza profunda y un análisis del nuevo lugar en busca de desperfectos que debamos corregir.

Sin embargo, siempre hay trucos para hacer este proceso más liviano:

Cómo limpiar tu nuevo hogar antes de la mudanza

Lo normal es que antes de mudarte vas a tener que hacer una limpieza exhaustiva de la casa, y la complejidad de esta tarea dependerá del nivel de suciedad que presente la casa, de los metros cuadrados que tenga y de si está amueblada o no, entre otras cuestiones.

En vista del trabajo que implica, muchas personas optan por contratar una empresa profesional de limpieza para tachar esta tarea de su lista de quehaceres de inmediato, pero no todo el mundo se puede permitir contratar este servicio.

Así que si este es tu caso y te toca encargarte tu solo de todo, te traemos la ayuda de el equipo de especialistas en procesos de mudanza de Servieco:

  1. Organiza el espacio

Para una limpieza en profundidad, lo ideal es que no tengas muebles de por medio. AL liberar el espacio te facilitarás mucho la tarea.

2. Techos. 

De seguro no te esperabas comenzar la limpieza de la casa por el techo; y es que esto se debe a que la mudanza funciona como la excusa perfecta para llevar a cabo esta tarea, que luego puede pasar una década hasta que se vuelva a repetir.

Ponte unos guantes para proteger la piel de tus manos de las telarañas y bichos que puedas conseguir y coge la escalera. Ten a mano un plumero y un paño humedecido para repasar el techo e intenta no hacer movimientos muy bruscos para mantener seguro y en equilibrio.

3. Paredes.

Si vas a pintar, este es el momento perfecto; y por supuesto, es lo primero que tienes que hacer antes de liarte con el plumero, la escoba o el mocho de la fregona.

Luego, al momento de limpiar, te recomendamos humedecer un paño en agua tibia con unas gotas de amoniaco y repasar la paredes. Recuerda quitar antes las alcayatas, tacos y clavos que no vayas a utilizar y rellenar los agujeritos con masilla. Además, si tienes alguna zona con restregones, prueba solucionarlo con una clásica goma de borrar.

4. Radiadores y aires acondicionados

Para limpiarlos, repasa las entradas y salidas con un trapo húmedo y retira la suciedad que se acumula en los radiadores.

5. Rodapiés.

Retira el polvo con una aspiradora y remata la tarea con un trapo húmedo. Si son de madera, usa un producto adecuado de limpieza para este tipo de material.

6. Barandillas/rejas de hierro. 

Por su estructura, limpiar las rejas de hierro del hogar puede resultar algo engorroso. Por ejemplo, debes cuidar eliminar la suciedad más resistente como excrementos de pájaros y el barro incrustado. Para esto, coge un trapo viejo, mójalo en agua con detergente y humedece la zona. Luego, usa un cepillo de cerdas duras para dejarlas como nuevas. Por último, aclara con agua y limpia los restos de detergente.

7. Ventanas. 

Limpia a conciencia las ventanas y sus marcos, por dentro y por fuera. Si las ventanas han acumulado mucha suciedad y quieres conseguir unos cristales limpios, brillantes e impecables, usa esta fórmula limpiadora que no falla: vinagre blanco con agua caliente, y unas gotas de limón para camuflar el olor. Al finalizar, seca el cristal con papel de periódico para un mejor resultado.

8. Malos olores.

En el caso de que la casa haya permanecido cerrada durante mucho tiempo y el olor a rancio se haya apoderado de ella, ventila bien las dependencias y usa ambientadores.

9. Cocina.

Por lo general, la cocina suele estar montada antes de la mudanza y es muy raro encontrarla en un estado impoluto, incluso si es nueva, porque después del montaje seguro que quedan restos de polvo y serrín.

Así que debes desengrasarla, desinfectarla y limpiar todos los armarios por dentro con amoniaco y agua.

10. Baños.

Limpia y desinfecta los inodoros, lavabos, plato de ducha o bañera.

11. Suelos.

Deja esta tarea para el final cuando ya todo lo demás esté aseado, el cual es el momento perfecto para pasar el aspirador y luego, algún producto adecuado al tipo de suelo. Además que si es necesario, debes encerarlo antes de colocar todos los muebles.

Otros aspectos a tomar en cuenta además de la limpieza

Si queremos gozar de una nueva casa en perfectas condiciones desde el momento de nuestra mudanza, no solo debemos trabajar en la limpieza. También debemos cuidar tener al día otras diligencias que pueden ser impensables al momento de la organización, pero que también son de suma importancia. A esto nos referimos con:

  • Pintar la casa antes de llevar los muebles. Si el casero nos lo permite y podemos pintar la casa, sería bueno que lo hiciéramos antes de llevar todos nuestros trastos, de esa forma la tarea de pintar se hace mucho más sencilla.
  • Hacer fotos de los desperfectos. Incluso las casas nuevas tienen algún que otro desperfecto del que nos debemos encargar y avisar a la agencia o al propietario de la misma. En este caso,  hacer unas fotos de los posibles desperfectos nos evitará problemas el día de mañana.
  • Llevar sabanas limpias. Seguro que nos llevamos toda la ropa que necesitamos para vestir las camas, el problema es saber en que caja están. Te recomendamos que para que no pases por este contratiempo, identifiques bien la caja en donde están y las saques de primero para que esa misma noche puedas dormir con toda la comodidad.  
  • Llevar rollos de papel higiénico. Es un pequeño detalle, pero hay que pensar que en esta casa no hay absolutamente nada y en algún momento necesitarás ir al baño.
  • Que la primera caja que llevemos esté llena de accesorios personales. Seguramente la mudanza tarde un par de días, y si nos quedamos en la nueva casa, deberemos tener a mano, toallas, cepillo de dientes, gel, champú, nuestros accesorios personales y todas las demás cosas que necesitaremos para los primeros días.
  • Llevar algo de comida rápida.  Al igual que en los casos anteriores, en la casa no habrá nada, ni si quiera de comer; así que es bueno llevar una pizza o algo de comida rápida para cuando el hambre ataque.
  • Instalar una cortina de ducha. Esta también debe ser una de las primeras cosas a instalar, de forma que puedas darte una ducha en lo que lo necesites sin inundar todo el baño.
  • Cambiar las cerraduras. Esto siempre y cuando nos lo permita el propietario en el caso de las casas de alquiler. Esto porque si la cerradura ya está muy vieja no le brindará la protección necesaria a nuestro hogar, sin contar que quizá antiguos inquilinos o conocidos pudieron haberse quedado con copias de  las llaves y luego querer entrar.

Limpiezas energéticas

Quizás mucho no creen en las energías y sus efectos sobre nuestra vida, pero otros estarán de acuerdo en que de la misma forma en que nos ocupamos del orden y limpieza de nuestra vivienda, también es necesario mantener en su interior un clima de armonía. Ya que será justamente allí, en ese nuevo espacio, donde van interactuar las energías de quienes la habiten.

Así, al inaugurar una casa, es sumamente positivo realizar una limpieza energética a través de un ritual místico o personal para bendecirla y celebrarla antes de ocuparla.

Las ceremonias de bendición abundan en todas las religiones y tradiciones espirituales del mundo, así que podrás encontrar la que mejor se adapte a tus creencias. Además, que no suelen ser nada complicadas ni estrafalarias. Solo se trata de hacer algo para augurar un buen comienzo en un nuevo lugar. Aquí te ofrecemos una como ejemplo:

  • Cierra las puertas y ventanas de la casa y abre los armarios y cajones.
  • Limpia los pisos, siempre comenzando desde el rincón más alejado de la puerta de entrada, con una mezcla de agua, vinagre blanco y el jugo de un limón, hasta llegar a la puerta.
  • Sahumar, en la misma dirección, tomando un cuenco o plato en el que se encienden un carbón con hojas de romero y laurel, mientras se realizan círculos en el aire, para que la energía estancada se libere.
  • Luego, llena unos vasos de vidrio con agua y deja uno en cada habitación o ambiente que posea la casa para que termine de absorber restos de energía anteriores
  • Finalmente, como último paso, toma un plato, cúbrelo con una capa de sal gruesa y sobre ésta colocar tres velas formando un triángulo: una blanca, otra roja y otra violeta. Esto sirve para limpiar, proteger y transmutar la vibración del lugar. Debes encenderlas y dejarlas hasta que se consuman por completo.