Turismo Mochilero una buena opción para un año sabático

Siempre me ha interesado el turismo mochilero como una opción alternativa al turismo tradicional, y no solo por ser mucho más económico sino por todas las experiencias que me contaban varios amigos que lo habían probado y ya no querían viajar de otro modo.

En parte no lo terminaba de entender porque siempre me ha gustado una cierta comodidad y a la hora de viajar, así que aún tenía mis dudas para plantearme esta opción.

Mis ganas de viajar como mochilera aumentaron después de irme un año de Erasmus, una vez que acabé la carrera pensé en el modo de costearme un viaje por Latinoamérica.

Así que decidí tomarme un año sabático para viajar por el mundo en plan mochilero. Me parecía una buena opción teniendo en cuenta mi presupuesto, y busqué todas las alternativas posibles como emplear alguna de estas plataformas en las que intercambias tus habilidades por alojamiento.

A veces me venían dudas de si era buena idea irme de mochilera, así que hice una pequeña lista para comparar el turismo tradicional con el mochilero y así terminar de planificar y programar lo que quería hacer.

Turismo Tradicional frente a Turismo Mochilero

Entre las diferentes formas de viajar tenemos que elegir si preferimos hacerlo con todas las comodidades, alojándonos en buenos hoteles y utilizando medios de transporte como aviones o trenes de alta velocidad o, podemos elegir una opción alternativa, podemos viajar de mochileros, una forma más económica y menos confortable pero que ofrece una serie de ventajas.

Por un lado, tenemos un contacto más cercano con la cultura que visitamos, son guías y sin una planificación muy cerrada, cuando viajamos como mochileros vamos más a la aventura del viaje y desarrollamos habilidades como la creatividad y la resiliencia.

Al viajar de este modo, nuestra impresión del viaje es muy distinta a la que podemos tener si decidimos ir de hotel de cinco estrellas a hotel de cinco estrellas.

Esta forma de viajar nos permite acercamos más a la realidad de cada país, a sus gentes y costumbres, entramos más en contacto con su diversidad lingüística sin las facilidades de tener un guía que nos lo traduzca y planifique todo.

Me daba la sensación que mi experiencia como mochilera iba a costarme al principio, a mí que me encantaba la ropa y tenía un enorme armario a rebosar. Dejar atrás todas mis cosas, meterlas en cajas y dejarlas en el trastero de mi casa familiar, hacerme solo con lo estrictamente necesario me costó, pero conseguí reducir mi mundo a 10 kilos de peso.

Fui muy precavida en este sentido, sabía que era mejor llevar menos peso e ir lavando las cosas que viajar con muchas cosas. El hecho de vivir con tan pocas cosas materiales también fue toda una experiencia, no contar con un gran armario para tenerlo todo organizado fue una de las cosas que peor llevé al principio.

Con el tiempo me acostumbré a ritmo de viaje y la experiencia mochilera mereció tanto la pena que olvidé completamente que no tenía un armario propio.

Eso sí, ya de vuelta a la normalidad, un armario fue lo primero que busqué. Me moría por tener un enorme armario. Resulta curioso cómo este tipo de experiencias de ayudan a valorar la importancia de tener un buen armario en tu vida.

Quería un armario a medida para mi habitación y, tras mucho buscar, encontré los servicios de sidonarmarios gracias a un amigo con el que hacía submarinismo. Mi amigo había recurido a ellos en una ocasión en que necesitaba hacer un armario para su habiación. En esta empresa fabrican armarios a medida adaptándose a tus necesidades, así que era la solución perfecta para mí.

Me hacía gracia pensar que después de un año viajando por toda Latinoamérica lo único que quería era dormir en un buen colchón y tener un enorme armario a medida.

Así es, soñaba con un gran armario en el que tener todas las cosas ordenadas, podía ordenarlas por colores, por tejidos…¡incluso por antiguedad si quería!

Está claro que eso solo había sido posible gracias a mis experiencias de mochilera, fue esa experiencia la que me ayudó a aprender a valorar mejor cada pequeña cosa del día a día…¡y sobre todo los armarios a medida!