Cómo salir de un apuro cuando tu oficina está totalmente inaccesible

Al salir de la universidad un grupo de compañeros de varias carreras, entre ellas derecho, economía y matemáticas, decidimos sentarnos para pensar en un negocio en el que invertir nuestro tiempo libre. Esto fue debido a que todos nuestros trabajos eran precarios, o no eran lo suficientemente motivadores para poder hacer carrera en la empresa.

Esto que os comento hará unos ocho años, allá por el año dos mil nueve, cuando la crisis económica estaba en todo su esplendor, y cuando los bancos no daban dinero. Ante esta situación lo fácil sería dejar de lado todo proyecto de emprendimiento para seguir trabajando en un puesto fijo, con un sueldo fijo y una estabilidad cuestionable.

Pero existen personas que se saltan las reglas de lo que llamamos normal, y deciden arriesgarse para llevar a cabo proyectos personales relacionados con el mundo profesional. Son los llamados emprendedores, tan famosos en los últimos años, y que han revolucionado (y seguirán revolucionando) el mercado.

Volviendo al tema del proyecto que tenía entre manos con mis amigos de la universidad, parecía imposible hacer algo juntos, porque nuestros objetivos y caminos eran diferentes, y los puntos en común eran muy pocos. Dada la diversidad de carreras y de especializaciones, nos alejábamos de conseguir uno de nuestros sueños, que era conseguir trabajar todos juntos en la misma oficina. Porque somos de esas personas que nos sentimos a gusto trabajando entre amigos, y nos apoyamos unos a los otros cuando tenemos dificultades.

Por esa época, ya salían a la luz las grandes oficinas de Apple, Google, Facebook o Microsoft, en las que los espacios de trabajo eran totalmente abiertos. Y entre las diferentes salas, había espacios dedicados al descanso de los trabajadores. Yo siempre soñé con una oficina en la que pudiera distraerme media hora después de comer para echarme veinte minutos.

Esto sobre todo interesó mucho a mi amigo que estaba especializado en contabilidad financiera, y se volcó para conseguir conectar uno de los puntos comunes que teníamos todos, que era trabajar juntos. En el garaje del chico que acabó la carrera de matemáticas, y que era un verdadero genio escribiendo algoritmos, hicimos una lluvia de ideas. Sí, al más puro estilo Apple.

En esa lluvia de ideas descubrimos una idea que era genial, y que todavía no conocíamos. Es lo que se llama el coworking, es decir, una forma de trabajo que permite unir en una misma oficina a profesionales independientes que trabajan en sus propios proyectos, pudiendo fomentar proyectos juntos. Esta forma de trabajo está muy de moda en todo el mundo por sus beneficios.

Pero cuando es necesario tener tu propio espacio

Una de las ventajas de compartir una oficina es que puedes compartir los gastos, equipos y materiales con los compañeros. Además, y principalmente, lo que más atrae en este tipo de oficinas, es la cantidad de creatividad que puedes obtener con preguntar a un compañero, quien puede ver un asunto o proyecto de una manera diferente a la tuya.

Pero hay momentos en los que necesitas un espacio propio, y normalmente (o al menos en mi situación) esto se produce en un breve lapso de tiempo. Ya que cuando tengo que reunirme con un cliente o con otros abogados, existen ocasiones en las que la sala de reuniones está ocupada, y me resulta imposible atenderlo con los demás compañeros delante, ya que no hay intimidad (a pesar de compartir ideas y oficina).

En estos casos en los que para mí el tiempo apremia, necesito de un lugar céntrico en la ciudad donde trabajo (Barcelona), con una recepcionista que me permita seguir recibiendo llamadas importantes, y con un despacho profesional y moderno. Gracias a uno de mis coworkers descubrí a Cacplus, una empresa que permite alquilar espacios de trabajo que reúnen todas las características que requiere un profesional en el centro de Barcelona, y con una gran cantidad de servicios complementarios que aportan valor.

Para concluir diré que a pesar de ser ya varias las veces que me han ofrecido un trabajo con un mayor sueldo a mi actual, he renunciado, ya que, gracias al buen ambiente de la oficina compartida, y a las soluciones de Cacplus, no necesito más para ser feliz.