El control de plagas no se puede dejar en manos de cualquiera

Plagas, ese mal que vino del cielo según la Biblia y que por un tiempo azotó a la tierra, sigue presente entre nosotros. A diferencia de hace dos milenios, actualmente el control de plagas es algo que se realiza con bastante frecuencia, sobre todo en las grandes ciudades dónde la polución atrae a una gran cantidad de insectos y animales que se reproducen dejando tras de sí un gran riesgo de infección de enfermedades.

Como decíamos, las plagas no son nada nuevo, llevan muchísimos años entre nosotros, y solo hay que recordar cómo las ratas propagaron la peste por las ciudades en los siglos XVIII y XIX. Claro está que en aquellos tiempos no se tenían los medios para controlar estas plagas tan devastadoras.

Hoy en día las cosas son diferentes, las plagas están relacionadas con la polución, sobretodo dentro de las ciudades tal y como mencionábamos anteriormente. Pero no sólo en las grandes ciudades se acumulan las plagas, también en los campos abundan las plagas, y esto es peligroso pues pueden destrozar cosechas enteras en un corto espacio de tiempo.

En el artículo de hoy vamos a hablar de una plaga en concreto, y no es ni más ni menos que la plaga de la procesionaria. Tal y cómo veremos, esta plaga puede no solo es letal para los pinos, sino que además puede hacer daño a personas y animales, debido a los pelos urticantes de estos gusanos. Conozcámoslos en profundidad.

Una plaga urticante y que afecta a los pinos

A partir de mayo empezarán a volar de nuevo ejemplares de “Thaumetopoea pityocampa”, una mariposa nocturna que todos conocemos, en su fase de oruga, como “procesionaria del pino”. Hacen sus nidos en los árboles y se alimentan de sus agujas y brotes. Cuando su número es excesivo se convierten en una plaga. A su paso, dejan un panorama desolador de pinos esqueléticos y enfermos. Pero, aunque el efecto visual es muy dramático, muchos de estos árboles volverán a brotar incluso con mayor fuerza. También atacan a cedros y abetos.

Con la llegada de la primavera los grandes nidos de ‘Thaumetopoea pityocampa’, empiezan a eclosionar, esta mariposa nocturna conocida como procesionaria del pino, habita en los pinares de Alicante y de toda su provincia, siendo la zona sur y centro de España sus lugares favoritos. La procesionaria pone sus huevos sobre las ramas apicales de los pinos y cedros, para que sus orugas al nacer se alimenten de los brotes jóvenes de acículas (nombre que reciben las agujas u hojas de los pinos)

Las orugas de las procesionarias, con su cuerpo cubierto de largos pelos, son peligrosas ya que son urticantes. No es necesario el contacto directo, cuando se sienten amenazadas pueden lanzar sus pelos sedosos al aire generando irritaciones y alergias a personas y animales. Las especies de pinos que más son susceptibles de ser atacadas son; Pinus nigra (pino laricio), Pinus canariensis (pino canario) , Pinus sylvestris (pino silvestre), Pinus pinaster (pino pinaster), Pinus halepensis (pino carrasco) y Pinus pinea (pino piñonero).

Para combatir a esta plaga es fundamental conocer su ciclo biológico, pues dependiendo de la climatología, a mediados o finales de verano la mariposa de la procesionaria realiza la puesta de huevos en las acículas de los pinos. Al cabo de un mes nacen las orugas que se agrupan en los característicos bolsones.

Las larvas, nacidas en el verano, pasan los meses fríos en sus bolsones situados en las ramas de los pinos, estos bolsones están hechos de hilos sedosos y dentro de ellos albergan de 100 a 200 larvas. A la caída del sol, las orugas entran en actividad y comienzan su marcha en busca de comida de una manera alineada. Cuando han terminado de alimentarse o cuando el frío de la noche es considerable las procesionarias vuelven al bolsón. A finales de invierno bajan del pino para enterrarse en el suelo con el fin de transformarse en mariposas. A mediados o finales de verano salen las mariposas de la tierra y tras la cópula se produce una nueva puesta en las ramas de los pinos. La mariposa es poco conocida porque solo vive 24 horas.

Las orugas tardan en nacer unos 30-40 días. Inmediatamente después de la eclosión éstas empiezan a alimentarse en el mismo lugar donde emergen, desplazándose posteriormente a otras zonas en las que construyen nidos de seda de forma provisional, manteniendo durante los cinco estadios larvarios un comportamiento gregario.

Para tratar este tipo de plagas hay que acudir a empresas especialistas que sepan como acabar con ellas de manera segura. Es el caso de Flodesin, una empresa con más de treinta años de experiencia ofreciendo servicios de gestión integrada de plagas, con las más novedosas técnicas de control, y con un equipo humano formado por profesionales expertos.