Construyendo la comunidad

Vivir en una comunidad de vecinos a medio construir puede ser de todo menos motivador y aunque reconozco que no hay muchas personas que vivan una situación similar, tal vez haya algunos consejos que se puedan adaptar a otras comunidades vecinales más tradicionales así que voy a contaros un poco mi experiencia.

Compré una vivienda sobre plano a una cooperativa que, como tantas otras, no podía terminar la obra que se había propuesto. Sin embargo, y que conste que no pretendo alabar a nadie, esta cooperativa intentó cumplir todo lo que pudo con los compradores que habíamos invertido nuestro dinero en ellos y, a pesar de que no construyo el complejo de la urbanización sí acabó el edificio y valló el recinto. Esto provocó que durante varios años nuestra vivienda haya estado ubicada en medio de un terreno abrupto rodeado por una valla metálica muy parecida a la que usan los obreros en las obras.

Podríamos decir que, en esta situación, llevamos ya 10 años, pero no ha sido una década vacía porque los pocos vecinos que compramos y que vivimos aquí (de 35 viviendas hay vendidas y habitadas 12) hemos ido invirtiendo poco a poco en el terreno con la cláusula de que cuando se vendan las viviendas restantes tendrán que pagar un porcentaje de las mejoras que hemos hecho a la comunidad. De hecho, ya hay dos pisos que se han vendido bajo esa premisa y ha funcionado todo muy bien, no tenemos queja.

Hasta ahora hemos pavimentado la zona de aparcamientos descubiertos y hemos instalado una especie de carpa para cubrir los vehículos de los vecinos en caso de lluvia. También nos pusimos en contacto con Niberma, especialista en pavimentos para parques infantiles, con el fin de que diseñara una zona de ocio para los más pequeños y ahora tenemos un recinto vallado con columpios de madera muy divertidos sobre una especie de pavimento flexible que amortigua las caídas de los más pequeños de la casa para que puedan jugar con seguridad.  Elegimos a Niberma porque estuvimos preguntando a diferentes escuelas infantiles, entre las que está la de mi hija, A Camelia, qué tipo de pavimento era el más seguro y nos recomendaron esta empresa de Murcia que trabaja a nivel nacional. A ellos mismos les hemos pedido presupuesto para la construcción de una pista de pádel, que queremos poner justo detrás de la futura piscina que encargaremos el año que viene a Piscinas DTP. Pero todo eso son planes futuros ya que ahora mismo solo tenemos el parque, el aparcamiento y unos 20 metros cuadrados con césped en los que hemos instalado tres mesas de picnic de madera y tres barbacoas de obra para uso vecinal. De hecho creo que esa área es la que más vida ha tenido este verano, cada día había alguien diferente haciendo barbacoa, aunque ahora en invierno hay muy pocos valientes que se atrevan a bajar a comer a las mesas porque el frío está causando estragos.

La idea final es que acabemos teniendo la zona de barbacoa, el parque infantil, los aparcamientos, la piscina con su espacio para tumbonas y toallas y la pista de pádel. Puede parecer mucho pero en realidad es menos de los que estaba previsto en este espacio ya que en plano nos vendieron dos pistas de pádel, un área de juegos mucho mayor de la que hemos creado nosotros y mucho jardín, además de la piscina por supuesto.

Sea como sea ahora soy toda una experta en lo que a construcción vecinal se refiere porque soy yo misma quien lleva todo el tema, junto al administrador claro está, así que si queréis referencias sobre empresas de este tipo podéis preguntarme, estoy hecha un  hacha.